Los pocos avances en los cambios en el entorno físico y arquitectónico en función de lograr accesibilidad para todas las personas, en las edificaciones educativas del Estado como privadas, dificultan enormemente y desestimulan el ingreso de niños, niñas y jóvenes con discapacidad a las aulas.
Muchos educadores y educadoras son víctimas de prejuicios contra los estudiantes con
discapacidad. Al argumentar que no pueden recibirlos en sus clases, se escuchan
frases como "no fuimos preparados para atender a este tipo de
personas" o bien, "no contamos con el tiempo necesario para
atenderlos, particularmente".
Este problema se ha dado desde que el MEP tuvo la iniciativa de establecer la inclusión en los Centros Educativos Públicos, sin tomar en cuenta que muchos docentes no tenían la preparación adecuada para sobre llevar tan ardua tarea, si tomamos en cuenta el número de alumnos que pueden formar parte de las aulas regulares. En un grupo de 30-35 niños, el contar con un pequeño grupito de niños con diversas discapacidades, cada uno necesitando un programa que se adecuara a las necesidades individuales, hacía y hace más pesada la labor docente.
A mí parecer en muchos casos no es discriminación es la poca capacitación, que el ministerio da a los maestros y maestras. El incluir niños especiales al sistema regular sin una preparación previa ni las herramientas adecuadas, tanto en infraestructura como en material didáctico, son factores negativos que provocan el descontento de los profesionales en enseñanza.
Es ardua la tarea que tienen en manos el Ministerio de Educación y los Centros Educativos para lograr que un beneficio en favor de la población discapacitada, propiciando una educación de calidad en un entorno adecuado a las necesidades de cada uno. Cambiar paradigmas es la misión de los educadores y promover una cultura de respeto entre los educandos es parte de nuestra labor diaria.
Tenemos la capacidad y podemos lograrlo con esfuerzo y dedicación. Ya que fuimos formados para enseñar sin distinción y cada uno de nosotros es motivado por su amor a la profesión que eligió por voluntad y convicción.
Que pasen un buen día,
Sylvia