Buenos días
Hoy quisiera comentar la preocupación que me genera la discriminación que sufren y de los que han sido testigos muchos de los alumnos que he tenido el gusto de conocer y durante los años que tengo de docente.
Hace muchos años fui educadora de un hermoso niño con Down, llamado Carlos, este fue un niño muy especial en mi vida, me enseñó a valorar mi trabajo al observar como después de mucho esfuerzo y dedicación asimilaba algún concepto, sus abrazos y palabras de cariño, "mi amor", como me llamaba. Verlo rezar y agradecerle a Dios cada vez que comía, y que fue la inspiración de el resto de sus compañeros que tanto lo amaban y admiraban.
Tenía un corazón tan puro y lleno de Dios, que sufría cuando otros tenían algún problema o dolor, una vez sentí algo en mi corazón cuando lo escuché hablándole a una imagen de la Virgen de Fátima, y sus palabras quedaron grabadas en mi corazón: "Mamita te amo y salúdame a Jesús", duró un largo tiempo hablando con la imagen y él contestaba preguntas que nadie más escuchaba. Fue una revelación para mí ese día, ya que puede confirmar lo que dice una reflexión, que habla de los niños especiales como ángeles que Dios envió al mundo para que así pudiéramos valorar todo lo que él nos da y que muy poco agradecemos.
Cuando Carlitos ingresó, al nivel de primero, a la institución, tenía más de ocho años, era gordito y bastante más grande físicamente que el resto de sus compañeros. Al inicio pude darme cuenta que poco amor al prójimo y que paradigmas más negativos tenían los padres de familia de los otros niños.
En la primera reunión de padres una señora se levantó muy molesta porque su hijo tenía por compañero un niño con Síndrome de Down, y ella toda una educadora también, parece ilógico, no quería que su hijo tuviera nada que ver con este tipo de niños que para eso había escuelas especiales y adecuadas para tratar a niños de ese tipo. Que a ella le preocupaba que éste agrediera a su hijo o provocara que su rendimiento académico decayera. Irónicamente la madre de Carlitos estaba al lado de esa señora, y con ojos llenos de lágrimas se puso de pie, indicando que ella era la madre de ese niño al que sin conocerlo ya lo estaban rechazando, que era un niño muy bueno y que a ella se le destrozaba el corazón al saber que por su condición era rechazado. Al final de esa reunión todos terminamos llorando, fue algo raro para una reunión de padres, pero al menos fue el inicio de un gran cambio de mentalidades.
Para la institución lo más difícil de tenerlo fue que los padres que al inicio estaban en disconformes con el ingreso del niño, nos amenazaban con retirar a sus hijos si no sacábamos al niño, nuestra posición fue firme y bueno para no cansarlos con el cuento, Carlitos salió de nuestra escuelita en sexto grado, leyendo y escribiendo, usando calculadora y con sus capacidades más desarrolladas.
Hace unos días me encontré con Vanessa, la madre del niño y me alegró saber que mi gordito, ya todo un muchacho, está en la Universidad estudiando inglés y otros cursos. Que hace manualidades para vender y que es una persona de gran beneficio para la sociedad, con la capacidad de valerse por sí mismo.
Hoy en día puedo decir que Carlitos fue una especie de maestro para mí. La inspiración que me llevó a ser educadora de Enseñanza Especial. Aprendí con él y creo que no hay Universidad ni profesor que me haya enseñado tanto como ese niño Especial que robó mi corazón.
Saludos,
Sylvia G.

Como Familiar de un niño con una limitación, debo decirte que día a día vemos en muchas personas como con tanta información que brindan los medios de comunicación hoy en día ignoran que los paradigmas solo están en sus mentes,
ResponderEliminar“…el desafío que debemos enfrentar quienes laboramos en una institución
escolar, es luchar contra la discriminación desde el interior de la escuela, es aunar nuestros esfuerzos derrumbar cualquier concepto inequivoco que por falta de información ha sido implantado,